Moderna: por qué es importante que se vacunen niños, niñas y adolescentes

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Los primeros que recibirán sus dosis serán aquellos que tengan entre 12 y 17 años y presenten factores de riesgo. En el país hay 900 mil personas con esta condición. Tres especialistas explican la clave de la vacunación en los menores de 18.

Por Pablo Esteban

Tras la aprobación de la vacuna Moderna por parte de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) para personas de 12 a 17 años, el Gobierno nacional decidió encarar una etapa crucial de la campaña: la aplicación a los adolescentes, cuando ya está inoculado con al menos una dosis el 51 por ciento de la población. El martes, los ministros de salud de todo el país delinearán cómo y cuándo comenzará la inmunización de los menores de 18 años. Según se estima, en Argentina viven 4,2 millones de personas entre 12 y 17 años y los primeros que podrían recibir sus dosis son quienes presentan factores de riesgo. La próxima semana será definitoria para una fase que se abre más rápido de lo que se creía: el turno de proteger a los niños, las niñas y los jóvenes. Especialistas consultados por Página 12 explican la importancia del paso y detallan por qué es clave, aunque no desarrollen cuadros graves de covid, que esta franja etaria también se inocule.

Según estipulan desde el Ministerio de Salud, aproximadamente, 900 mil adolescentes se encontrarían comprendidos dentro de este grupo que, cuando se decidiera la fecha de inicio, con el ritmo actual que adquirió la campaña podrían ser inoculados en dos o tres días. Por lo tanto, se requeriría de 1,8 millones de dosis para asegurar con esquemas completos a dicha población. Para poner en marcha el proceso se emplearán las 3,5 millones de vacunas que Estados Unidos donó a Argentina y que ahora están almacenadas en el centro logístico de Andreani. Las dosis están listas para ser utilizadas, previa distribución a todas las jurisdicciones del territorio nacional.

“Esta noticia es muy importante porque es clave que se vacunen los menores. Se trata, sencillamente, de la única manera de que en algún momento podamos llegar a la inmunidad de rebaño. Si no la alcanzamos, se seguirán produciendo brotes y, cada vez que ello ocurra, se incrementará la posibilidad de que el Sars CoV-2 genere variantes de preocupación, que podrían ser más transmisibles o más letales”, dice Mario Lozano, virólogo del Conicet y experto en vacunas. Luego continúa: “Incluso, en el mediano plazo, podría pasar que las variantes que emerjan comiencen a afectar de manera más grave a niños, niñas y adolescentes; por eso, para evitar ese escenario es tan importante conquistar el rebaño”.

En esta línea apunta la bioquímica Daniela Hozbor: “Vacunar a los adolescentes será muy bueno porque se protegerá, sobre todo, a los que presentan comorbilidades y, por otro lado, impactará de una manera muy positiva en todo lo referido a la epidemiología de la enfermedad. Los menores se infectan y no cursan un cuadro grave pero pueden transmitir el virus”, sostiene la Investigadora Principal del Conicet en el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular de La Plata.

Aunque los detalles finos se sabrán luego del encuentro del martes del que participen las autoridades sanitarias de todo el país, los funcionarios han deslizado que los primeros que recibirán sus dosis serán los jóvenes, adolescentes y niños menores de 18 años con factores de riesgo. De esta manera, tendrán prioridad quienes presenten enfermedades cardíacas, neurológicas, renales, respiratorias, obesidad, algunos tipos de discapacidad y otras condiciones de vulnerabilidad que se especificarán en la reunión de la próxima semana. Del mismo modo, los ministros y ministras de Salud de todo el territorio nacional repasarán la información disponible acerca de lo que dictan las experiencias internacionales y los resultados que los países reportan hasta el momento. Francia inmuniza a adolescentes con la autorización de los padres; Alemania solo vacuna a los adolescentes con comorbilidades; mientras que en Estados Unidos inoculan a partir de los 12 sin distinción.

De esta manera, Moderna se suma a las otras dos fórmulas vacunales autorizadas para ser inoculadas en la población infantojuvenil en el mundo: Pfizer (en Estados Unidos y Europa, en personas de 12 a 17 años también) y Sinopharm (en individuos de 3 a 17 años). La fórmula china, al ser en base a virus inactivados, a priori, contaría con un perfil de seguridad más robusto que la opción estadounidense. “Además de la Moderna y la Pfizer, la alternativa que nosotros tenemos en el país es la Sinopharm. En China está siendo utilizada desde los tres años. A pesar de que emplea tecnología más tradicional y menos novedosa que la ARN (utilizada por Pfizer o Moderna), es más segura porque sabemos perfectamente qué tipos de eventos secundarios genera”, expresa Lozano.

La semana pasada, el Centro Gamaleya anunció que el 20 de septiembre iniciará con la inoculación de menores de 18 años en Rusia. Para esa fecha, desde Moscú, esperan finalizar con las pruebas que empezaron el 5 de julio en voluntarios entre 12 y 17 años. De autorizarse su uso de emergencia en el gigante euroasiático, también podría ser una noticia que repercuta favorablemente en Argentina. Algo similar a lo que sucede con Cuba: la isla inició un ensayo para probar sus vacunas pediátricas en 350 niños de 3 a 18 años. Cuando finalmente esté lista, también podría desembarcar en el país.

Riesgos y beneficios

Los efectos reportados en los ensayos de Moderna con esta población de 12 a 17 años son los comunes referidos para el resto de las franjas etarias: cansancio, dolor de cabeza y muscular, escalofríos y fiebre. Ninguna tecnología sanitaria es 100 por ciento segura, ni está exenta de ocasionar efectos adversos: las vacunas basadas en tecnología ARN han reportado muy pocos casos de miocarditis y pericarditis leves en adolescentes. A la fecha, la inmunización de los menores ha provocado muchísimos más beneficios que riesgos en las sociedades que iniciaron sus campañas.

Si bien los niños, niñas y jóvenes suelen desarrollar cuadros leves de covid, son portadores y transmiten el virus a las familias con quienes comparten su hogar, o bien, pueden contagiar a otros adultos que frecuentan (maestros/as, médicos/as o abuelos/as). “Más allá de que la autorización de emergencia sea en una población adolescente, se toman los mismos criterios que se utilizan para los adultos. La ventaja es que la campaña con mayores de 18 años comenzó hace ocho meses, con lo cual, tenemos experiencia en cuanto a efectos adversos y cosas por el estilo. Los datos de seguridad son evaluados por la EMA, pero también por Anmat, por lo tanto, salvo que se advierta una reacción específica para esa franja etaria, no habría de qué preocuparse”, opina Florencia Bruggesser, médica infectóloga (UBA), especialista en vigilancia epidemiológica y miembro de Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE). Y sigue: “Está bien que se autorice y que se empiece a aplicar, sobre todo, en aquellos adolescentes con patologías previas y factores de riesgo que fueron los que presentaron mayores complicaciones con la covid”.

“A la fecha, hay pocos países que están utilizando vacunas en menores y la experiencia muestra que no se han reportado grandes efectos adversos. Hay que tener precaución, las autoridades deberán examinar los ensayos con mucha cautela, pero es posible y muy razonable su utilización”, comenta Lozano. Y luego sigue con su razonamiento y su preferencia por el perfil que presenta la opción oriental: “La Sinopharm, de autorizarse en el futuro para población pediátrica, también sería una muy buena opción. Emplea una metodología que se viene usando desde hace muchos años para otras vacunas que se aplican en menores. Varias de las que componen el calendario infantil funcionan en base a virus inactivados”. Con esta decisión de dar el puntapié inicial para empezar a proteger a menores, Argentina se suma a las pocas naciones que ya lo hicieron: Estados Unidos, Canadá, China, Chile, Israel, Alemania, Francia, Italia, Hungría, Polonia, Rumania y Singapur.

La vacuna

Fue desarrollada por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, la Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado, en colaboración con la empresa Moderna. Fue diseñada a partir de la tecnología ARN mensajero: una molécula que lleva instrucciones para producir la proteína Spike presente en el SARS-CoV-2 –causante de la Covid– con el propósito de preparar las defensas del organismo en caso de un eventual contacto con el patógeno. Se trata de un método que, a la fecha, nunca se había empleado para vacunas y que, en lo que va de la pandemia, demostró ser un éxito. Con dos dosis alcanza una eficacia del 94,1 por ciento y, además, es de fácil almacenamiento en la medida en que puede ser conservada a una temperatura entre 2 y 8 grados centígrados. En los ensayos previos demostró buenas condiciones de seguridad y eficacia al generar anticuerpos, incluso, para neutralizar a las variantes de circulación actual.

El 25 de mayo, el laboratorio había anunciado que su tecnología “era altamente efectiva” en personas entre 12 y 18 años, a partir de los resultados obtenidos en un estudio con 3.700 adolescentes de esa franja etaria. “Tras dos dosis, ningún caso de covid se observó en el grupo vacunado (…) contra cuatro casos en el grupo placebo, lo que resulta en una efectividad de la vacuna de 100 por ciento 14 días después de la segunda dosis”, sostuvo la empresa en su comunicado. “La eficacia alcanzada fue espectacular porque en ninguno de los chicos vacunados se detectó la enfermedad. La capacidad neutralizante de los anticuerpos que induce es adecuada frente a las distintas variantes, así que se trata de una muy buena tecnología”, detalla Hozbor. Y agrega: “Moderna está realizando un estudio en población más joven aún, desde los seis meses a los 11 años e involucra a 6700 voluntarios, así que en el mediano plazo también se podría extender para esa franja y lograr una cobertura mayor”.